Bye 2020
Conocí personas a las cuales las amé desde el primer momento. Me enteré de cosas que siempre estuvieron estirándome de las manos para poder al fin descubrirlas, para quizás comprenderlas o simplemente lograr hacerme a un lado y ya no concurrirlas. Aprendí a ser paciente, a tratar de manejar mis emociones, mis impulsos. Me decepcioné más que de costumbre. Lloré a mares, me abracé, me odié, quise huir tantas veces de mí misma, pero al final de todo, al final del camino, me doy cuenta que si no me quiero a mí, nadie más lo hará. Reí, reí tanto que pensé que ese vacío que tenía ya al fin me dejaría. Pero no, al final del día ahí sigue acompañándome en las noches, para hacerme sentir que a veces la felicidad no lo es todo. Ese vacío que viene con recuerdos que hacen un poco daño si les dejo. Me seguirán a dónde vaya, porque están impregnados en cada parte de mi piel. Fuiste incertidumbre, caos, miedo, tristeza, llanto, depresión, soledad, pero también fuiste el más eficaz organizador d...