Amiga, me duele verte trajinar con esa desazón en tus letras, amaría dialogar contigo, y descubrir el enigma triste, y melancólico que acompaña tus trazos.
El caos no es malo ni bueno, el caos es. Nos puede ofrecer los infiernos que más queman y los jardines con las flores más perfectas, depende de nosotros confiar en la incertidumbre del caos, solo así es posible saborear sus jugos más dulces. A veces para llegar a nuestro destino tenemos que ser capaces de lanzarnos al vacío, haciendo caso omiso a las advertencias de aquellos que ven al caos como una amenaza. Cuando el caos te abrazas es que estás en buenas manos, porque es aquel mecanismo hermoso de la existencia que nos recuerda que vivir no es algo que se de por hecho, la naturaleza aleatoria del universo es lo que nos permite alcanzar sus secretos.
Mi evento canónico del año fue, tener que estar sentada en el pasillo esperando a que la residente de turno mencione mi nombre, y devuelta por quinta vez volver a decir que te perdí, y que no tengo otra explicación más que dar. Con el corazón en la mano, y mi alma en grietas. Contestando las preguntas casi por inercia, porque no estaba tan siquiera allí, no dimensionaba nada de lo que ocurría a mi alrededor, estuve en modo automático, y daba respuestas a modo de sobrevivencia. Que si, es mi primer embarazo, que si fue mi primera pérdida. Escuche los típicos consejos de que soy joven, que vendrán tiempos mejores, que puedo seguir buscando tener otro bebito, que puedo seguir tratamientos e incontables consejos que he escuchado en todas esas idas y vueltas con un nudo enorme en la garganta y lágrimas que ya no me salían de tanto llorarte, de tanto implorar que otra sea nuestra historia, porque no sabes cómo te anhelaba, como contaba los días porque dejaras de ser semillita, como espe...
Así como el gato, me avisaba, me lloraba, me rogaba que lo deje salir en esa madrugada. Y yo, no, no le hice caso. ¿Quién en su sano juicio se levantaría en la madrugada a abrir la ventana? Ventana que al abrir hace un sonido que se oye de aquí a la luna, pero más me justifico porque, hacía mucho frío para levantarme estando tan cómoda, así que preferí hacer caso omiso a sus llantos, hasta que después de tanto avisarme, de maullarme, de molestarme, de gritarme, de tirar todo lo que encontraba a su paso. Como venganza se hizo mierda, una caca con olor horrible. Arrepintiéndome por no haberle hecho caso a sus avisos. Me levanto enojada y desganada a limpiar Irónicamente empiezo a pensar en vos, lo empiezo a correlacionar. ¿Será que siempre me advertías de que lo nuestro ya no iba para más? -Sí, ya sé. Discúlpame señor gato pero espera a que termine con mis pensamientos y luego te abro la ventana. ¿Tal vez siempre actuaste de mil maneras insanas para que yo ceda...
Paso mis días encerrada en la habitación, tratando de dormir para no pensar más. Si salgo, veo gente extraña tratando de encajar, gente monótona sin ningún semblante de felicidad. Todo inicia automáticamente, los días son iguales que ayer, las mismas personas, los mismos problemas, las mismas excusas. Llego a casa y me meto en la ducha, en medio de tanta agua no distingo mis lágrimas, me deshago de todo lo que soporté en el camino, luego voy e intento dormir. Todo dolor vuelve con más fuerza y me derrumba haciéndome sentir que no valgo nada. Las palabras se atoran en mi garganta, se crea un nudo que duele como mil púas. Estoy atrapada en mi mente como si fuera una prisión No puedo dejar de pensar demasiado No puedo mantener estos pensamientos fuera de mi cabeza, nunca es suficiente. Nunca termina, nunca para. Siempre va cobrando más vida.. Siento como si algo me faltara, siento un vacío que no se llena con nada..
CAMILA
ResponderEliminarAmiga, me duele verte trajinar con esa desazón en tus letras, amaría dialogar contigo, y descubrir el enigma triste, y melancólico que acompaña tus trazos.
Un cariño para ti.
LÚCAS
(tetraciclina26@gmail.com )
El caos no es malo ni bueno, el caos es. Nos puede ofrecer los infiernos que más queman y los jardines con las flores más perfectas, depende de nosotros confiar en la incertidumbre del caos, solo así es posible saborear sus jugos más dulces. A veces para llegar a nuestro destino tenemos que ser capaces de lanzarnos al vacío, haciendo caso omiso a las advertencias de aquellos que ven al caos como una amenaza. Cuando el caos te abrazas es que estás en buenas manos, porque es aquel mecanismo hermoso de la existencia que nos recuerda que vivir no es algo que se de por hecho, la naturaleza aleatoria del universo es lo que nos permite alcanzar sus secretos.
ResponderEliminarExacto. Se sobrevive al caos.
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